Wednesday, October 14, 2009

Druon, Maurice. Las grandes familias. Edita Libros del Asteroide, 09. 406 páginas. 18,95 euros.

Este año ha fallecido Maurice Druon. Uno de los más brillantes intelectuales contemporáneos que ha dado Francia. Hombre polifacético que combinó tanto la narrativa como el ensayo y la poesía. Se introdujo en la vida política de su país aunque con menos éxito. De todas formas sí se le puede alabar su olfato político y su capacidad de diálogo con sus contrincantes políticos.

Confieso que no había leído ninguna obra de narrativa de este autor. Me animó a ello observar que el libro que tenía en mis manos había sido premio Goncourt en 1948. No he perdido el tiempo, es más ha acrecentado la visión que yo tenía de la Francia después de la II Guerra Mundial.

Pero no ha sido sólo una acumulación de datos y opiniones. Las grandes familias es una novela de una excelente calidad literaria. No lo digo por haber recibido un galardón tan prestigioso (El Goncourt), que he leído yo varios de esos premios y puedo decirles que no es oro todo lo que reluce. Excelente calidad literaria, decía. Sí. Porque de un aparente complejo argumento (y novela coral) va desgranando con elegancia y sencillez las características físicas y psicológicas de sus personajes. El ambiente externo, la ubicación en el tiempo y en el espacio parece darle igual. Él está sumido en sus “amigos”, los personajes. Algunos amigos de verdad a los que quiere tiernamente; sin embargo a otros los odia. Es fácil darse cuenta.

Pero no se debe caer en el equívoco de pensar que se trata de una obra psicológica, ni mucho menos. Es la historia de varias familias emparentadas entre sí, y sus luchas por la vida, con sus momentos felices y, sobre todo, con la fatalidad.

Empalmando con la última frase, esto es lo que no me ha gustado de la novela de Druon: ese pesimismo existencial, que se traduce en odio, rencillas, maquinaciones y donde el amor no tiene más cabida que como forma erótica.

Al hilo de estos últimos párrafos, me atrevería a decir (espero no molestar a nadie) que la novela es muy francesa: trágica, nihilista, erótica y con agrio final.

Juan Carlos Eizaguirre
13.10.09

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